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Deconstruyendo la leyenda negra turística

  • Foto del escritor: Santiago Vega Lopina
    Santiago Vega Lopina
  • 12 may 2024
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 11 may 2025

Estamos viviendo una nueva leyenda negra que tiene como protagonista al turismo.

Solo basta con leer las noticias o encender la televisión, podemos ver como el turismo es acusada como una actividad económica que solamente genera empleo precario, aumenta el precio de los alquileres y devora los recursos naturales.


Es hora de terminar con esta difamación.


Quizás las manifestaciones en Canarias hayan sido un claro referente de este descontento social, entendible y justificable frente a una realidad que sobrepasa las capacidades de la mayor parte de la población; como lo es la subida imparable de los alquiler y la creación de un empleo precario, incapaz de satisfacer las necesidades de una buena parte de la sociedad. 


Pero creo firmemente que el eje de la discusión no es el correcto.

El turismo no es un villano y justificaré por qué pienso además que genera muchos más beneficios que efectos negativos.


El turismo es una actividad económica como cualquier otra, pero que posee unas características particulares,  las cuales hay que considerar a la hora de la planificación turística de un destino. 


La transversalidad del turismo a varios sectores de la economia es quizás una de sus mayores cualidades a la hora de cuantificar sus beneficios, por eso mismo es importante tener en cuenta esta transversalidad a la hora de mitigar su impacto negativo.


El turismo necesita por un lado de unos recursos naturales y/o culturales que sean capaces de generar interés que se verá traducido en una demanda turística; pero para atender a esta demanda el destino tiene que disponer de una infraestructura básica capaz de atender a las necesidades de los turistas.


Esta infraestructura es muy diversa, ya que abarca desde los servicios básicos generales com el agua, electricidad, gas, hasta hospitales, transporte público y carreteras por ejemplo.

Pero también incluye aquellos elementos capaces de satisfacer necesidades más específicas para el turista; como lo son hoteles, aeropuertos, puertos, playas, espacios naturales protegidos y restaurantes, entre otros.


Está claro que el turista también consume muchos de los mismos recursos que la población local; por lo que a mayor número de turistas también subirá la demanda de servicios básicos, hará un mayor uso del transporte público y requerirá una mayor oferta de alojamiento.


Pero también podemos plantearlo al revés; cuanto mayor sea la importancia de la actividad turística, la población local se verá beneficiada en una mayor calidad de infraestructura y de empleo.


Cuanto mayor sea la actividad turística en un destino mayor será la inversión en carreteras, trenes, aeropuertos y mejora en los sistemas de distribución de luz, agua y otras instalaciones como pueden ser las deportivas o de ocio.


Hay destinos, como los rurales, en los cuales si no hubiese turismo no tendrían ni un tercio de la infraestructura que poseen actualmente ya que no hay otra actividad económica que precise de una red de servicios tan transversales que tambieb beneficie a gran parte de la población receptora de turistas.


Pensemos en destinos alejados de los centros urbanos con espacios naturales y/o culturales destacables ¿que pasaría si no hubieses turistas? ¿Se presevarÍa ese patrimonio de la misma manera si no lo visitasen miles de turistas? ¿Existirían las mismas carreteras? ¿Se fomentaría el uso del transporte público?


Ahora bien, yo creo que el debate tiene que ser otro que el que se está planteando, no se trata de turismo si o no; sino que debe ser :

¿Qué tipo de turismo necesitamos?


  • ¿Bajo qué condiciones tienen que que venir los turistas?

  • ¿Cuáles son las medidas complementarias que tienen que crearse cuando aumenta significamente la demanda turística?

  • ¿Hasta qué punto es beneficioso para un destino depender mayormente del turismo?

  • ¿Sirven realmente las restricciones al flujo turístico?



Este es el tipo de preguntamos qué debemos hacernos como sociedad y los que trabajamos en este sector debemos proponer acciones capaces de mitigar las consecuencias negativas que acarrea inevitablemente el turismo.


Es a esta pregunta a la que trataré de responder en mis próximos post.


*Imagenes generadas con IA by Copilot


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