Construir un destino: la gran apuesta turística de Arabia Saudita
- Santiago Vega Lopina
- hace 1 día
- 3 Min. de lectura
La Visión 2030 del Reino busca transformar el país a través del turismo. Pero la tensión con Irán recuerda lo frágil que puede ser el sector.
Durante décadas, Arabia Saudita no fue un destino turístico.
No porque no tuviera potencial, sino porque el todopoderoso oro negro era quien marcaba el rumbo.Eso cambió con Visión 2030. El plan busca una transformación macroeconómica del Reino, impulsado por el príncipe heredero Mohammed bin Salman.
Tiene 3 puntos principales:
Posicionar al país como el corazón moderno del mundo árabe e islámico.
Constituirse en una potencia de inversión global.
Convertirse en hub global de tres continentes: Asia, Europa y Asia.
El plan saudí no incluye al turismo como una mera estrategia económica.
Es algo más ambicioso.
Busca utilizar el turismo como una herramienta para transformar la economía, reducir drásticamente la dependencia del petróleo y construir una nueva imagen internacional y moderna del país.
2019 fue el año que cambió su historia turística
Hasta 2019 visitar Arabi Saudita como turista no era posible; menos turístico que eso no existe
.
¿Cómo se visitaba hasta aquel entonces? Principalmente se ingresaba por peregrinación religiosa, ya que todos los años millones de musulmanes visitan el Hajj o la Umrah en La Meca y Medina. Estas visas eran 100% religiosas y muy reguladas por el Reino.
Eso cambió en 2019. Con la puesta en marcha de Visión 2030 se introdujo la e-visa turística, introduciendo por primera vez en su historia a turistas internacionales.
Hoy aspira a convertirse en uno de los nuevos grandes destinos globales.Y lo está haciendo a una velocidad difícil de ignorar.
En 2023, Arabia Saudita registró 106,2 millones de turistas, distribuidos en 81,9 millones de visitantes nacionales y 27,4 millones internacionales (un aumento del 65% respecto al año anterior), aportando el 11,5% al total de la economía.
Como ya superaron de manera anticipada su objetivo 2030, ahora buscan 150 millones de turistas para 2030.
El país no está apostando por un crecimiento gradual. Va a por todas.
Está diseñando y construyendo destinos completos desde cero.
Estos megaproyectos no los vemos en muchos destinos, por eso es fascinante analizarlo y estudiarlo, valorando el buen gasto que se le está dando a los petrodólares.
NEOM: Es un megaproyecto, el más ambicioso de 26.500 km² en Tabuk, al noroeste de Arabia Saudita. El plan incluye desarrollos icónicos como The Line, una ecociudad lineal inteligente, un centro de esquí en el desierto, un complejo industrial flotante y resorts turísticos de ultra lujo en el Mar Rojo.
The Red Sea: Un proyecto enorme ubicado en el archipiélago del Mar Rojo que incluye su aeropuerto propio, que busca posicionar a Arabia Saudita como líder en turismo ecológico de lujo.
AlUla: Un museo vivo en el desierto que alberga la ciudad de Hegra y quieren convertirlo en un destino cultural de lujo y arqueología en Oriente Medio, de más de 200.000 años de historia.

Es, probablemente, uno de los experimentos turísticos más ambiciosos que estamos viendo hoy en el mundo.
Pero el turismo tiene una característica que otros sectores económicos no tienen tan marcada.
Depende de algo extremadamente frágil: la percepción de seguridad.
Y aquí aparece el gran desafío.
Los acontecimientos recientes en la región, con la escalada de tensiones con Irán, recuerdan algo que el sector turístico conoce muy bien: la geopolítica puede cambiar el mapa del turismo de un día para otro.
Los viajeros reaccionan mucho más rápido ante la incertidumbre frente a otros sectores.
Las aerolíneas cancelan y abren nuevas rutas.
Los destinos ven cómo la percepción internacional puede cambiar en cuestión de pocos días.
Para un país que está invirtiendo miles de millones en posicionarse como destino global, esta situación ya le está pasando factura.
Porque Visión 2030 no intenta solo atraer turistas.
Busca algo más profundo: redefinir la imagen internacional de Arabia Saudita y posicionar al país como un nuevo actor relevante en el turismo global.
Y eso abre una pregunta interesante,
¿Puede un país construir una nueva potencia turística en medio de un entorno regional inestable?
Lo que está haciendo Arabia Saudita es, probablemente, uno de los experimentos más interesantes del turismo global.
Un país intentando crear una potencia turística casi desde cero, con inversiones masivas y un storytelling muy bien redactado y comunicado.
Pero el turismo siempre se mueve entre dos polos.
La estrategia.
Y la geopolítica.
Visión 2030 es una estrategia.Drones iraníes atacando Riad es geopolítica.
Y el verdadero resultado de esta apuesta saudí dependerá de que convivan estos dos puntos en los próximos años.
Porque al final, los destinos no solo compiten por hoteles, paisajes o infraestructuras.
Compiten por algo mucho más difícil de construir.
Confianza y seguridad.



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